De qué trata
Un joven, que tenía 17 años cuando ocurrieron los hechos, fue condenado por lesiones personales tras herir a una persona con un tubo metálico y un arma cortante durante una pelea, causándole una deformidad permanente en el rostro. Confirmada su condena en segunda instancia, el propio joven, sin ser abogado, presentó por sí mismo la demanda de casación ante la Corte.
Qué decidió la Corte
La Corte rechazó la demanda. Explicó que, conforme a la ley y a la jurisprudencia constitucional, la casación tiene dos momentos: interponer el recurso (que puede hacer cualquier parte con interés) y sustentarlo presentando la demanda, acto reservado exclusivamente a un abogado titulado. Como el joven no figuraba en el Registro Nacional de Abogados, estaba legitimado para interponer el recurso pero no para sustentarlo, por lo que su demanda no podía ser examinada. Además, por tratarse de un adolescente, la Corte ordenó anonimizar su nombre en la publicación de la decisión.
Por qué importa
La decisión recuerda una garantía técnica del proceso: la casación, por ser un recurso extraordinario que exige un juicio jurídico especializado sobre la legalidad de la sentencia, solo puede ser sustentada por un abogado. Esto no priva al procesado de su derecho de defensa, sino que asegura que la demanda cumpla las rigurosas exigencias del recurso.