De qué trata
Un hombre fue condenado por el feminicidio agravado de su compañera permanente, a quien apuñaló de muerte tras salir furioso a buscarla porque sospechaba que estaba con otra persona. La defensa presentó casación alegando un falso raciocinio: sostuvo que la condena se basó en indicios mal construidos a partir del testimonio de la hija de la víctima, y que con Google Maps podía demostrarse que no tuvo tiempo de cometer el crimen.
Qué decidió la Corte
La Corte inadmitió la demanda. La condena no descansaba solo en el relato de la hija (no controvertido), sino en varios indicios convergentes —móvil, oportunidad y huida— respaldados por otros testigos y por hechos como la confesión del procesado a familiares de que había apuñalado a la víctima y la aparición del bolso de ella en su poder. La defensa no identificó qué regla de la lógica o la experiencia se habría violado, y pretendía introducir un mapa de Google que nunca fue prueba en el juicio.
Por qué importa
La decisión reafirma que la prueba indiciaria, cuando los indicios son varios, convergentes y se apoyan en pruebas directas, basta para condenar. Para atacarla en casación hay que demostrar con precisión qué regla de la sana crítica se quebrantó, no simplemente proponer una versión alternativa de los hechos.