De qué trata

Un hombre fue condenado por agredir física y psicológicamente a su compañera permanente, frente a sus hijos menores, conducta calificada como violencia intrafamiliar agravada. Su defensa presentó demanda de casación con cuatro cargos: cuestionó la dosificación de la pena, alegó falta de defensa técnica, errores en la valoración de las pruebas y, de forma subsidiaria, pidió declarar prescrita la acción penal.

Qué decidió la Corte

La Corte inadmitió la demanda. Encontró que el escrito desconocía los principios de claridad, autonomía y debida fundamentación, mezclaba causales excluyentes y, en el fondo, se limitaba a imponer la visión personal de la defensa sobre las pruebas, como si la casación fuera una instancia más. Verificó que el agravante por la condición de mujer de la víctima estaba motivado, que el procesado tuvo defensa técnica permanente y que la acción penal no había prescrito.

Por qué importa

La decisión recuerda que la casación es un recurso extraordinario y técnico: exige demostrar errores concretos y trascendentes en la sentencia, no basta con discrepar de cómo se valoraron las pruebas. También reafirma que cuestionar la estrategia de un abogado anterior no equivale, por sí solo, a una violación del derecho de defensa.